¿El agua de lluvia se puede tomar? ¡Mejor piénsalo dos veces!

¿Alguna vez te has preguntado si el agua de lluvia se puede tomar? ¿Es seguro ingerirla? Bueno, Debemos decirte no es tan facil como parece.

Resulta que el agua de lluvia no es tan inofensiva como creíamos. Vamos a echar un vistazo a por qué no es recomendable beber agua de lluvia y descubrir los peligros que se ocultan en cada gota.

La primera pregunta que surge es: «¿Por qué el agua de lluvia no es apta para el consumo humano?» Bueno, resulta que cuando las gotas de lluvia caen del cielo, se llevan consigo todo tipo de cosas desagradables.

Las precipitaciones pluviales se encargan de remover partículas y gases en la atmósfera, y esto incluye tanto cosas naturales como las que producimos los humanos.

La industrialización y la densidad de población en las grandes ciudades tienen un impacto negativo en la calidad del agua de lluvia. Y eso no es todo, también puede contener microorganismos y metales pesados como aluminio, cadmio, plomo y demás.

¿El agua de lluvia se puede tomar?: Un estudio revelador

Según los científicos del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA), en la Ciudad de México se han encontrado diversos contaminantes en el agua de lluvia, incluyendo elementos químicos y microorganismos.

¡Vaya sorpresa! Resulta que la combinación de la actividad volcánica, las emisiones vehiculares e industriales, y la densidad poblacional, hace que las precipitaciones pluviales sean un cóctel poco apetitoso.

¿Quieres algunos ejemplos de los elementos que se encuentran en esa agua? Pues ahí van: aluminio, plomo, zinc, mercurio, arsénico, níquel y más. Y no, no estoy hablando de los ingredientes de un experimento científico, sino de lo que puedes encontrar en un simple vaso de agua de lluvia.

¿Qué dice la ciencia al respecto?

Científicos, encabezados por la investigadora Rocío García Martínez, realizaron un proyecto para evaluar la calidad del agua de lluvia. Analizaron parámetros como sólidos sedimentables, coliformes totales, conductividad eléctrica, pH y una lista interminable de sustancias químicas.

¿Y qué encontraron? ¡Contaminantes por todas partes! La mayoría de los análisis arrojaron resultados positivos para los contaminantes evaluados. Entonces, la conclusión es clara: el agua de lluvia solo debería usarse para lavar autos, algunas prendas o regar las plantas, pero no para calmar nuestra sed.

Tomar agua de lluvia: ¡Alerta! Peligros para la salud

La cosa no termina ahí, amigos. El agua de lluvia puede ser una fuente de problemas de salud. ¿Recuerdas esos microorganismos que mencionamos antes? Resulta que también pueden estar presentes en el agua de lluvia.

Imagína esto: después de una buena tormenta, es común que la gente se enferme, pero no solo por estar empapada, sino también debido a las bacterias y sustancias químicas dañinas presentes en el agua de lluvia.

Estos contaminantes pueden ingresar a nuestro organismo a través de la piel o si nos aventuramos a beberla. Así que, además de un resfriado por los cambios de clima, podríamos enfrentarnos a enfermedades respiratorias causadas por los microorganismos presentes en el agua.

Y no debemos olvidar los metales pesados que se encuentran en el agua de lluvia. ¿Recuerdas la lista que mencionamos antes? Aluminio, cadmio, cromo, plomo, zinc, mercurio y otros elementos que suenan más como nombres de una banda de rock que como sustancias que no quieres encontrar en tu vaso.

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Estos metales pesados, algunos de los cuales provienen de las emisiones de combustibles y convertidores catalíticos, pueden tener efectos negativos en nuestra salud si los consumimos.

lluvia ácida: otro gran problema

La lluvia ácida es otro problema que se suma a la lista. Resulta que las precipitaciones pluviales pueden contener óxidos de nitrógeno y óxidos de azufre que, al mezclarse con el agua, generan ácido nítrico y ácido sulfúrico. ¡Y no estamos hablando de un cóctel de sabor agradable! Estos ácidos pueden causar estragos en nuestro sistema si los ingerimos.

La principal fuente de emisiones que contribuyen a la formación de la lluvia ácida es la quema de combustibles fósiles, como el carbón y el petróleo, en procesos industriales y la generación de energía eléctrica. También puede ser generada por las emisiones de vehículos y ciertas actividades agrícolas.

Cuando la lluvia ácida cae sobre suelos, cuerpos de agua o vegetación, puede alterar su composición química y dañar ecosistemas terrestres y acuáticos.

En este sentido, y como conclusión: ¡Piénsalo dos veces antes de beber agua de lluvia!

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